El apego en la adolescencia.

¿Qué es el apego?

El apego es el vínculo afectivo incondicional y duradero. Son las relaciones interpersonales  con la familia, amigos y conocidos las que aportan las necesidades emocionales básicas.

Los niños necesitan experiencias de apego positivas para poder desarrollar la regulación del afecto (Schore, 2003).

La ausencia de respuesta por parte del cuidador también dará a la desorganización del infante (Karlen, 2006).

Existen períodos en la infancia en los que las experiencias de vinculación, son necesarias para que los sistemas del cerebro que están implicados en la formación del apego, se desarrollen con normalidad.

¿Cómo se forma el apego?

Los estilos de apego se van formando en la temprana infancia, gracias a la interacción en estas edades entre el niño y las figuras de apego. El grado de intimidad, la frecuencia de estas conductas, el contacto físico y visual (señales no verbales) y la comunicación van a determinar el tipo de relación.

Hay diferentes tipos de apego, si en la primera infancia se ha desarrollado un apego seguro (estilo de apego que los niños se sienten queridos, valorados y aceptados sintiéndose seguros) este apego se mantendrá y se generalizara en otras etapas de la vida. Existiendo otros tipos de apego en los que el niño siente inseguridad, angustia por la separación, rechazo a la intimidad. En los que no se ha desarrollado un adecuado desarrollo socio-afectivo.

¿Qué ocurre con las figuras de apego en la adolescencia?

En la primera adolescencia (menos de 15 años)  la figura central es la madre, seguido por el padre en importancia, y por algún hermano, una posible pareja, amigo/a y otro familiar.  Es a partir de esta etapa cuando se inician los vínculos de apego con la pareja y amigos.  Pero es en este momento cuando se produce un claro proceso de independencia y ampliación en algunos sujetos, se va generando la tendencia a distanciarse más y durante períodos cada vez más largo con las  figuras principales.

Se inician las relaciones sociales y comienza a crearse los vínculos en los que la amistad es lo importante. Y aunque las figuras de apego principales se mantienen, comienza haber un distanciamiento físico prefiriendo las relaciones con sus iguales.

En la segunda adolescencia hasta los 20 años, se produce una etapa en la que se comienza a dar prioridad a la autonomía, independencia de los padres,  a formarse las relaciones fuera del entorno familiar. Se inicia el ensayo-error, el aprendizaje a relacionarse como lo hacen los adultos. Los pares adquieren mayor importancia en la vida del adolescente siendo las figuras que tienen su misma edad las que adquieren mayor relevancia en su vida realizando su función de apego.

Y en esta línea suele seguir el funcionamiento del apego, los iguales siguen ocupando un lugar predominante, con la pareja y amigos.

Las experiencias que adquieren los niños en la infancia luego se generaliza  a otras relaciones sociales, los afectos, las formas de interacción, la comunicación, etc. Es por todo ello importante, que las figuras de apego fomenten un vínculo seguro en la relación con el niño ya que es esta relación la que luego se va a desarrollar en años posteriores. Tanto en sus nuevas relaciones personales como con sus familiares.

 

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